Como muchas mañanas, he salido a pasear con Minino y mi madre. Nos hemos encontrado con una amiga de mi madre que pronto será abuela, y está entusiasmada. Minino se ríe bastante con ella. Aquí viene el gran pero... peeeeeeeeeero cada vez que estamos con ella, Minino se lleva un par de pellizcos en los mofletes (pobrecito mío), achuchones varios en cualquier parte del cuerpo o frasecitas del tipo "no me mires así, que te doy una torta" (evidentemente es broma, porque si no le crujo). Mi madre, que me ha parido y me conoce de sobra, me echa miraditas de "tranquila, cuenta hasta diez" "no pasa nada, que no le hace daño", bueno, pues hasta hoy. Estoy hasta las narices de que toooooooodo el mundo tenga la potestad de sobetear al Minino.
SACO LAS UÑAS.
"¿No te das cuenta de que le asusta que le hagas eso?"
"Pero si no pasa nada, se tiene que hacer duro..."
"Ya se hará duro cuando sea mayor, ahora no" ¿Qué pasa? Pues que luego soy una antisocial, que sobreprotege al niño, una borde que no deja que su hijo se socialice. Voy a empezar a pegar pellizcos en las mejillas, a ver qué tal caen.
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