Cada tarde al volver a casa nos cruzamos con los gatos del barrio. Nos paramos para saludar a los
missi-missi, Minino los busca con la mirada entre los coches, a ver si aparece alguno. Yo suelo llamarlos (cualquiera que me vea desde su casa...) para que salga alguno, que el pobre enano se pone loco si ve que estamos entrando en el portal y no ha tenido su "ración" de missi-missis.
Hace unos días nos salió al encuentro una gata, yo le eché un poquito de pan para que Minino se deleitase viéndole comer. Después de dos cachitos de pan, aparece un gatito, chiquitico, un clon de la gata que teníamos delante. Nuestros
alter ego, pensé. La mamá gata y su minino.
Le eché otro cachito de pan al gatito, y empezó a comerlo con ganas, parece que había hambre... La gata estuvo pendiente, en posición tensa, todo el rato. Mi Minino los llamaba, les chillaba, loco de contento, quería bajar de la silla para tocarlos. No le bajé, of course, que mi niño tiene muuuuucho peligro.
De repente, aparece en escena un gato, que se limitó a observar. No se parecía a ninguna de las que estaban con nosotros. ¿El padre?.
Después de este extraño encuentro, a Minino le flipan más (si cabe) los gaticos.
¿Vuestros pequeños tienen fijación por algún animalico?