Una vez llegamos al hospital, entregamos en recepción los papeles que me había dado la gine. Una administrativa superamable nos atendió sin levantar la vista del ordenador, y echando una mirada al celador le dijo que nos acompañara hasta la sala de monitores. Si tuviera que hacer el recorrido hoy, no sería capaz. Después de seguir al celador, que nos daba conversación, supongo que viendo nuestra cara de desubicados, hasta la sala de monitores, nos hicieron esperar un rato. Desde este mismo momento yo perdí la noción del tiempo.
En la sala de espera, yo me relajé lo suficiente como para empezar a pensar que en pocas horas tendría a mi pequeño encima. En situaciones de estrés, mi cuerpo reacciona de forma rara, y me entra sueño. Soy así. Mi cuerpo se desconecta. El Papá de Minino (pobre, que lo tengo abandonado en esta historia) empezó en ese mismo instante a ponerse nervioso, él, que había mantenido la calma como un jabato, empezó a flaquear. Allí estábamos, sin saber muy bien lo que iba a pasar y cómo iba a ser.
Me metieron en la sala de monitores, mi cuore se quedó fuera. Como he dicho antes, mi noción del tiempo estaba atrofiada, así que para mí estuve allí metida un rato, cuando en realidad estuve casi una hora. El resultado, el cacharro aquel había registrado una contracción y yo ni me había enterado. Pensé que aquello sería buena señal. Ilusa de mí... El Papá de Minino estaba comiéndose los muñones cuando salí de la sala. Nadie le había dicho nada, ni qué estaba pasando. El pobre se estaba haciendo peliculones. Mis padres estaban haciéndole compañía.
Entonces comenzó la mayor aventura de mi vida.
Tuvo que ser duro no sentir la llamada de tu bebé y no saber a qué atenerte, y para tu cuore también, por supuesto. Quiero seguir leyendo...
ResponderEliminar¡Ah! Me hago una pregunta, y es por curiosidad, ¿a qué te refieres con la mayor aventura de tu vida?
Un besito.
La verdad es que la presión del momento era extraña, me tenía que poner de parto, pero no era lo que hacía mi cuerpo.
ResponderEliminarLa aventura de mi vida... me refiero a ser mamá, cada día es distinto, desde el minuto uno.
Besotes guapa.
Nena, me tienes en ascuas. Sigue contando!!!!
ResponderEliminarYa está en sus escritorios la tercera entrega... calentito lo tengo, oooooooooiga!!
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