viernes, 6 de mayo de 2011

Mi parto (III): de la cueva a la luz

Después de pasar por la sala de monitores y de comprobar que no ponía de parto por mi misma, una médico decidió que me tendrían que inducir el parto. Dándole la gracias, salimos de la consulta, con un cargo de conciencia que no entraba por la puerta. Mi cuerpo seguía sin dar señales de estar preparado para todo lo que vendría a continuación.

Antes de parir, yo era pro-parto natural (y sigo siendo), sin epidural (tengo pánico a las agujas), sin episiotomía (bisturí?? no gracias). (La Kuki se estará meando) De hecho, en mi plan de parto tenía las directrices marcadas en este camino. Ale! que me tuve que tragar mi plan de parto...


Entramos en la sala de dilatación, Papá de Minino y yo. Daba una sensación de frio allí dentro, las paredes alicatadas hasta el techo (rollo sanatorio de peli de terror). La verdad es que estuvimos a gustico. Me atendieron dos matronas, una de ellas de prácticas. Fueron soletes, hablándome con respeto, por mi nombre, explicándome todo. Se turnaban para hacerme los tactos. Les enseñé mi plan de partos e intentaron cumplir lo que todavía se podía: no enemas, no luces fuertes, no rasurado, pocos tactos, no epidural (jaja), que no nos separasen, cortar el cordón cuando dejase de latir y más cosas que no me acuerdo.

Allí estábamos, que no sé ni el tiempo que pasó. Me pusieron oxitocina a chorrazo, la vía me resultó muuuuuuuuuuy molesta porque me molestaba para moverme, y eso que estaba en la muñeca. La cosa es que las contracciones cada vez se hacían notar más.

PdM: nena, que te viene...
Yo: me lo diceeeeeeeeeeeeeeeeeees....(lahostiaputamekagoentoooooooooooo)

Como la cosa iba un poco lenta, no me dilataba como era de esperar, pues la matrona me comentó para romper la bolsa, que así igual se aceleraban las contracciones. La verdad es que empezaba a ser elegantes. Accedí a romper la bolsa (una de mis espinitas clavadas ahora mismo), aquello parecían las cataratas del Iguazú!!

Para llevar mejor el dolor, PdM me ayudaba, a respirar, dándome la mano, montándome en la bola. Cada vez que me daba una contración subida en la pelota: Cuore, cuore, cuore!!! Agárrame de los sobaquines que si no me voy pa'l suelo. Y él como un jabato, ahí, al pie del balón.

En una de estos achuchones (contracciones) subida en la bola, haciendo polvo las sábanas con una mano y con la otra recibiendo la energía de mi cuore (no era plan de hacerlo al contrario), noté que me empezaba a marear.....coño cuore, que se me ha ido un poco la pinza....ostia (si, como veis soy toda una señorita) que se me nubla la vista...llama a quien sea y que vengan!! Aparecieron las dos matronas y me dijeron que era normal, que la oxitocina estaba "un poco alta"  (pues que la bajen, sonó en mi cabeza), pero que no la bajarían por si la dilatación se estancaba (ohhh). Yo estaba convencida de que si seguía este ritmo de oxitocina-contraccióndelcopón, mi cuerpo iba a ponerse en modo ahorro de batería, vamos que pensaba que me iba a desmayar, así que, oigo que sale de mi boca (si, si, no lo pensé, simplemente salió): oye, eso que está ahí es la epidural??..(en el mismo palo que la oxitocina) pues quiero eso y lo quiero ahora!! Mi cuore me dijo al día siguiente: pensaba que si la matrona te decía que aguantases un poco, la cogías del chili, y al cielo con ella!!

La verdad es que me dijeron que esperara un poco, pero no, no podía, ni quería quedarme sin fuerzas para la hora del pujo. Así que llamaron a la anestesista y en un ratín estaba allí. Sacaron a PdM de la sala, le dije que aprovechara para comer algo (que yo me comía a cristo por los pies), pero el pobre estaba que no le entraba nada. Cuando vino la médica con lo necesario para drogarme anestesiarme, yo temía la pedazo de aguja, el dolor del pinchazo, me hará efecto?, rápido?, todo lo que vas oyendo antes de entrar en el hospital. Pero no fue nada de eso. Ni me enteré!! Según me dijeron, ya está, tienes puesto todo, mi cuerpo se relajó tanto, tanto, tanto... que me dormí!! Sin dolor, qué maravillaaaaaaaaaa.

A partir de ese momento, descansé un poquitín, entró mi familia (la mia y la política) a verme y preguntarme cómo iba todo. La verdad es que me hizo ilusión verles en esa situación. Fueron visitas cortitas, para hacerme los mimos necesarios, y out!! Me vinieron bien. Ya no tenía miedo, ni ansiedad, mi niño estaba de camino y ya no quedaba nada para vernos las caras. Como la cosa parecía que estaba calmada, les mandamos a todos/as a casa.

En uno de los tactos (no sé ni qué hora era) las matronas me dijeron, que casi estaba, que había dilatado 7 cm en ná y menos (olé yo!!) y ya estaba para entrar en el paritorio. Mi familia, a la que habíamos dicho que se fueran, que iba para largo (juas, juas), habían ido a un bar para comer algo, pues nada, pa'l hospital otra vez.

Moverme de la sala de dilatación hasta el potro fue bastante gracioso, piernas dormidas, acojonaita... Pues eso, me movieron de una camilla al potro, y ya tumbadita, con el culete pegado a donde dentro de nada iba a estar la cara de la matrona, me ataron las piernas a los estribos. Ostia de aquí no me escapo!!

Me pilló el cambio de turno y la matrona que me atendió en el parto no era tan suave, ni atenta, mas bien era un poco seca y cortante. Aquí va otra espinita que tengo clavada: se pasó mi plan de parto por el arco, aunque me dí cuenta tarde, cuando no pude hacer nada.


El pujo empezó sobre las 10 de la noche (ingresé a las 2 de la tarde). Allí tumbada, con mi Cuore a mi lado, estaba feliz de la vida. Dentro de nada (siendo positiva) iba a tener a mi niño encima.

Las contracciones eran potentes, pero tolerables gracias a la epidural, y las notaba. Así que les pedí a las enfermeras que me quitaran el monitor que detecta las contracciones, que me molestaba muchísimo. Accedieron, así que me liberé de ese chisme. Ahora era otra cosa. La matrona me animaba a empujar, me guiaba, me decía "venga valiente" "lo estás haciendo muy bien".  Yo empujaba, intentando conectar con mi mamífera interior, evadiéndome del paritorio, pero con las piernas dormidas no se llega muy lejos...

Se empezaba a ver la cabecita, así que invitaron al PdM a que viera la cocorota de su cachorro. Yo pensaba que no iría a verlo, pero sí, pudo más la curiosidad. Lo tuvieron que echar de la zona aséptica, porque se había quedado clavado!!

Visto que no empujaba lo suficiente, o con la fuerza necesaria (otra espinita), la matrona me recomendó, bueno recomendar es decir mucho, la cosa fue así:
Matrona: te voy a hacer un cortecito
Yo : vale, vale
La verdad es que ni me enteré en el momento. Luego me acordé de todo su árbol genealógico...

(Ahora me pongo sería porque voy a contaos el momento más intenso de mi vida)

Entonces, noté como la vida empezaba a fluir. La cabecita de Minino salió, y le siguieron un hombro y después el otro, la espalda, el culete, las piernas y los pies. Y de repente tenía sobre mi vientre (ya nunca más dentro) a la personita más _____ (no encuentro un buen adjetivo), con la piel grisácea, caliente y con olor a vida... qué sensación más indescriptible.
Empezaba a buscar mi cobijo, no me lo podía creer, lo tenía encima. Es lo más bonito que he vivido jamás. Miré a mi Cuore, ahora ya Papá de Minino,  y le pregunté: lo has visto?? es nuestro niño. Estaba mirándolo fijamente y con una lagrimilla reprimida.

Ahora empieza la parte que menos me gustó de este maravilloso día (visto desde ahora). En mi plan de partos indicaba que:
- No se cortara el cordón umbilical hasta que la placenta dejara de latir. Cosa que no se cumplió.
- Queríamos pasar un ratico solos, los 3. Tampoco se cumplió.
Estas son otras dos espinitas que tengo clavadas. Y van unas cuantas.

Además de no respetar el ratico que pedimos para los 3, ese momento de presentaciones, de conocernos a solas, el paritorio empezó a llenarse de gente que no conocía de nada, enfermeras, celadores, la madre del topo... bueno que parecía aquello el puto camarote de los hermanos Marx (vuelve el refinamiento a mi vocabulario, ya ha pasado el momento delicado). Fui la única parturienta de esa noche, ahora se entiende todo. La enfermera encargada de la lactancia (supongo que sería ella) empezó a ponerme a Minino a la teta. Me alucinó cómo con unos minutos de vida se enganchó al pezón, como un titán!!

Después de limpiarlo y examinarlo, me lo devolvieron con un gorrito, me lo engancharon a la teta y venga para la habitación. Me pasaron a la camilla y al sacarme por el pasillo, veo a mis padres, hermana (Kukita!!), mi suegra y una de mis cuñadas, les saludé y pensé ya nos vemos mañana (JAJA). Cuando llegué a la planta, ya estaban en la puerta de la habitación, esperando. Pero fue menos estresante de lo que pensaba, saludaron, besaron, tocaron a Minino y se fueron, respetando nuestro descanso.

Al irse, nos quedamos Minino, Papá de Minino y yo. Ya éramos 3! Fue una noche increible. Y las que nos están esperando todavía...

9 comentarios:

  1. Siemre merece la pena el esfuerzo, pero vamos, viva la epidural!

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  2. ¡Qué viva! La verdad es que no creo que hubiera aguantado "a pelo"... aunque hubiera merecido la pena, doliera lo que doliera.
    Gracias por pasarte por aquí!

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  3. Jo, ya había comentado y me ha dado error, con lo inspirado que me había salido el comentario!!
    Pues quería decirte que ese maravilloso momento en el que por fin puedes ver a tu bebé y descubres que vais a disfrutar de vuestro conocimiento mutuo es increíble, ¿verdad? Una experiencia trascendental, la verdad.
    Y también te decía que creo que lo más importante que tienen que aprender los profesionales que nos atienden es a respetarnos, porque a veces la naturaleza no fluye como debiera, y para eso están ellos, pero justo por eso, por sentirnos impotentes, por pensar que somos culpables, deberían aprender a tratar a las mamás con un poco más de tacto.
    Yo, como sabes, me puse la epi, y pienso que es una buena herramienta, pero tiene sus riesgos. Yo la pedí como loca, pero pienso que fue porque no estuve bien atendida, porque el ambiente fue inadecuado... No sé, lo que ya te he dicho, el hospital, tal y como está en la actualidad, no está preparado para los partos respetados. Y es una pena, y tenemos que pedir que se cambien las cosas, cuantas más seamos mejor.
    Me alegro de que hayas escrito tu relato, y espero que las espinitas vayan saliendo poco a poco. Un beso guapa! Lo hiciste fenomenal!

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  4. Gracias Carol. La verdad es que escribiéndolo he recordado momentos que tenía borrosos, benditas hormonas! Me gustaría haberlo escrito con la profundidad que se merece el momento, peeeeeero... me sale la vena chorra cuando menos me lo espero.
    En mi próximo parto (of course, va a haber más) intentaré que las cosas sean diferentes, conectar con la mamífera interior, en el sentido más animal, y dejar que la situacion fluya. Dejarme llevar por el momento y que los millones de años de evolución de las hembras humanas me guien.
    Se agradece oir palabras bonitas en un momento taaaaaan delicado. En la sala de dilatación tenía miedo de que una mala mirada, un gesto torpe por parte de los sanitarios, hiciera que todo se parase y se alargase más de lo necesario. Por suerte no fue así.

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  5. Es precioso. A mí me pasa al revés, el parto fue genial, las visitas una tortura, tres días sin parar. Dos días sin dormir y no se iban ni a tiros. Como a mí me daba palo sacarme el pedazo de tetón que tenía esperaba y siempre me cortaban, además la enana no se enganchó. Pero el parto, que no lo planené salió genial. Pedí la epidural...gracias a Dios, porque mi cuerpo empezaba a desconectar de mi cabeza, y eso que no me pusieron la oxitocina hasta más tarde. También me rompieron la bolsa porque tras siete horas de contracciones fuertes no se había roto. Y mi matrona y la gine esperaron todo lo que pudieron y no me cortaron, me desgarré un poquito, pero era la única del pasillo que andaba por la habitación un par de horas después. Una maravilla. Lo dicho, el próximo será distinto en cuanto a las visitas. Y no pienso ceder, aunque peque de borde. Fue una tortura y papi y yo estuvimos como cabreados semanas...del cansancio acumulado.

    Lo importante es que a día de hoy tenemos el regalo más increible y maravilloso que puede crear nuestro cuerpo, sigo flipando con eso.

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  6. La verdad es que yo también me sorprendo de la capacidad de crear que tenemos las mujeres (jeje).

    Yo he hablado de las visitas después (justo después) del parto. Los dos días siguientes fueron un poquito infierno, la verdad. Al día siguiente de parir, jodida por no dormir, abrumada por todo esto de ser mamá, mi suegra hizo guardia a los pies de mi cama, de 8 de la mañana a 8 de la noche, no se fue ni para comer!!
    Cuando tenga al siguiente canijo, ya te digo que yo pecaré de borde, pero yo me echo un siesta por mis coj.... bonica soy yo ahora!!

    Este tema da para otro post y lo mismo me cierran este chiringuito por escupirse taaaaaaaanto veneno!!

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  7. Yo iba con la idea de no ponerme la epidural, pero fue un parto tan largo, 24 horas, que a las dieciséis me la terminé poniendo. Pero claro, eso hace que te pongan oxitocina y que se relentice más aún... y ya por narices tenía que parir tumbada... Y el cordón, esa es otra historia, a nosotros nos lo cortaron rapidísimo, ¿qué prisa tenían?, aunque en ese momento ni me enteré.
    Desde luego si vuelvo a tener otr@ hij@ espero que algunas cosas sean diferentes.
    A pesar de todo, lo realmente importante, nuestr@s hij@s, estaban estupendamente.

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  8. ayyy nereites!! qué momento tann emocionante, se me ha escapado la lagrimilla y to!!
    Yo no he preparado ni plan de parto ni na! ala ahí, a pelo! pero con epidural eh? desde el momento 0 a ser posible

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  9. Geopreñi!!!! Qué poquito te queda....

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